El mejor lugar para trabajar

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Tras la consolidación de la globalización, hechos de otras latitudes han dejado de tener sólo relevancia local, y han pasado a tener como referencia nuestro mundo. La consecuente apertura económica que se vive en estos días ha impulsado a las organizaciones y compañías a transformase y adaptarse para poder equiparar los niveles de eficiencia y competitividad que rigen ya en muchas regiones del planeta.

Aparejada a estos cambios, la tendencia a potenciar la cultura organizacional ha ganado inusitada fuerza en los predios de la gerencia de recursos humanos. Esto, porque, en la medida en que la competitividad es un elemento fundamental para el éxito, se deben hacer más esfuerzos para alcanzar óptimos niveles de eficiencia y productividad.

La cultura organizacional, pues, se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para todas aquellas empresas que quieren hacerse competitivas. Sirve, además, de marco de referencia a los miembros de la organización, y dicta cómo las personas deben conducirse en ésta. En muchas ocasiones, esta cultura es tan evidente, que la conducta de la gente cambia en el momento en que se abandona el centro de labores.

“Hoy en día es necesario que las organizaciones diseñen estructuras más flexibles”, anota Álvaro Escalante, gerente de recursos humanos de Kimberly Clark. Esto conlleva generar condiciones para promover equipos humanos de desempeño superior -entendiendo que dicho aprendizaje en equipo implica valorar el trabajo hecho/a hacer y más adaptabilidad al cambio -con una amplia visión hacia la innovación.

Frecuentemente, la cultura de una organización se establece y se mantiene derivada de la filosofía del fundador, pero también de su experiencia. Siempre que se habla de filosofía de trabajo, también se alude a la cultura organizacional -en buena cuenta, la forma de desempeño laboral que las empresas implantan y prefieren dentro de sus áreas operativas y/o de desarrollo.

Al fomentar/apoyar la cultura organizacional, la gerencia precisa escoger representantes dentro de las diversas áreas de trabajo, que motiven y alienten la filosofía de la organización. Para ello, el personal ha de sentir como suyas las metas, objetivos y creencias de la compañía empleadora -amén de desarrollar el sentido de compromiso con su área de trabajo.

La cultura organizacional puede percibirse como un prontuario histórico de los éxitos y fracasos que obtiene la empresa desde su inicio y durante su desarrollo -a través de los cuales puede tomarse la decisión de omitir o crear algún tipo de comportamiento favorable o desfavorable para el crecimiento de la empresa. Fundamentada en valores, creencias y principios que constituyen las raíces del sistema gerencial de una organización, así como también en el conjunto de procedimientos y conductas gerenciales que sirven de soporte a esos principios básicos; la cultura organizacional tiene como principales características:

- La identidad de sus miembros: el grado en que los trabajadores se identifican con la organización como un todo y no sólo con su tipo de trabajo.
- La integración de las distintas unidades: áreas diferenciadas de la organización trabajando de manera coordinada e independiente.
- El énfasis en el grupo: actividades de trabajo organizadas en relación a equipos y no a personas.
- El enfoque hacia las personas: repercusiones que los resultados de las decisiones administrativas producen en los miembros de la organización.
- La tolerancia al riesgo: el grado en que se les permite a los empleados ser innovadores, arriesgados y agresivos.

Con estas herramientas, continua Escalante, la cultura organizacional tiene el potencial para modificar el rumbo de la empresa, utilizar tecnologías comunicativas, priorizar los recursos humanos, forjar líderes, agentes de cambio y personal de relevo; transmitir un sentimiento de identidad y pertenencia a los miembros de la organización, y apoyar el compromiso con algo superior al yo mismo (en este caso, la empresa).

Para desarrollar una cultura organizacional idónea, el expositor de Kimberly Clark considera imprescindible un medio ambiente laboral libre de tensiones y productivo. Esta instancia es tan valiosa, que los directivos de las organizaciones deberían contarla como parte del activo de la empresa -valorándole como tal y prestándole la debida atención, siempre tratando de buscar la forma de proyectar allí la mayor motivación posible para sus empleados.

Cindy Villegas

Una respuesta para “El mejor lugar para trabajar”

  1.  
    luis armas haro dijo:

    muy buen dia sr.Alvaro Escalante.bueno lo que tengo que acotar que en toda organizacionbien estructurada yco patrones a seguir e ir mejorando en el dia a dia.tiene que ser 100% MOTIVADOR CON SU PERSONAL Y CAPACITARLO no dejando que se valla por cuestiones profesionales o de mejor nivel.somos el capital humano el que hace la diferencia.bueno ahora soy un desempleado.esperando una oportunidad para reintegrarme a trabajar en este mundo compettivo.y muy cambiante.gracias soy de trujillo-peru.

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